El encuentro

Medardo Ángel Silva (1898–1919)

Nos volvemos a ver, amada de otros días,casualmente: la vida tiene sus ironíasy nos une, un instante, para que recordemosnuestras horas de abril que perdidas tenemos.

Tal vez ni me conoces: el tiempo ha transcurridotan veloz (la mujer es propensa al olvido)y quizás ni recuerdes dónde estuvo alojadotu corazón, por nuevos huéspedes ocupado.

¡Cuándo ibas a pensar que en este hombre sombríohallaras al que un tiempo llamaste amado mío:que esta boca, reseca de beber amargura,fuera la que probaron tus labios con hartura,y que a ese que nombrabas mi dueño... vida mía...diga Señor y Usted... ¿Verdad que es ironía?

Los dos somos distintos: tú llevas traje largo,yo cambié mi sonrisa con un rictus amargo;después de los dieciocho pienso de otra manera:ya no creo en la Gloria, probable o venidera;eso sí: sigo haciendo mis versos cada día.

Yo no puedo llorar, pero mi poesíallora por mí; ¡son dulces y tienen tal encantolas tristezas rimadas, los dolores en canto!Yo creo que las penas algo valen si de ellasconseguimos hacer unas páginas bellas...

¿Soy yo mismo, soy yo, el que te amaba antañoquién te ve indiferente?... Fue deplorable engañoel bautizar eterno al frágil amor nuestro,cuando el Tiempo, en la sombra, sonreía siniestro.

¡Ay! Nuestro corazón es el mar. ¿Quién augurael color de sus ondas en el alba futura?¿Caprichos?... ¿Veleidades?... ¡Bah!... quizás el encantoestá en la alternativa de carcajada y llanto,estar hoy en un sitio y mañana estar lejos,y verse en nuevas almas como en nuevos espejos...,

¡Ah!, cabecita loca, alma pueril y vanaque eternizar pretendes la abrileña mañanay detener el tiempo con tu manita leve:¡ni con todos tus soles fundirás esta nieve!...

Y bien, ¡adiós! me vuelvo a mi sombra, a mi oscurocuchitril de poeta, donde vivo segurode que nadie me quite mi dolor, donde puedosoñar, llorar un poco, sin que me asalte el miedode ser cursi... Tú, sigue haciendo la existenciamenos amarga, con tu adorable presencia,al prendista tu esposo... Me voy antes que hiele(tu marta cibellina reta a los fríos, huelea Dame en noir tu cuerpo tibiecito...). ¡Ah! chiquilla¿qué tiene si nos marcháramos los dos a mi boardilla?