Piferrer

Pau Piferrer i Fàbregas (1818–1848)

llegida en la vetllada que celebrá'l 26 de novembre de 1884laCATALANISTA D' EXCURSIONS CIENTÍFICAS

Ya vuelve la primavera;suene la gaita,—ruede la danza;tiende sobre la praderael verde manto—de la esperanza.

Sopla caliente la brisa;suene la gaita,—ruede la danza;las nubes pasan á prisa,y al azur muestran—de la esperanza.

La flor ríe en su capullo;suene la gaita,—ruede la danza;canta el agua en su murmulloel poder santo—de la esperanza.

¿La oís que en los aires trina?suene la gaita,—ruede la danza;«Abrid á la golondrina,que vuelvo en alas—de la esperanza.»

Niña, la niña modesta;suene la gaita,—ruede la danza;el Mayo trae tu fiestaque el logro trae—de tu esperanza.

Cubre la tierra el amor;suene la gaita,—ruede la danza;el perfume engendradoral seno sube—de la esperanza.

Todo zumba y reverdece;suene la gaita,—ruede la danza;cuanto el son y el verdor crece,tanto más crece—toda esperanza.

Sonido, aroma y color(suene la gaita,—ruede la danza)únense en himnos de amor,que engendra el himno—de la esperanza.

Morirá la primavera;suene la gaita,—ruede la danza;mas cada año en la praderatornará el manto—de la esperanza.

La inocencia de la vida(calle la gaita,—pare la danza)no torna una vez perdida;perdí la mía:—¡ay mi esperanza!

En cañada sombría una cascada zumba;de las peñas tajadas furiosa se derrumba,y el negro sumidero en que bota y retumbala engulle toda.

Hé aquí que en lo más hondo, entre la niebla oscuraque la espuma levanta, misteriosa figuraasomaba la cara; con siniestra amargurame sonreía.

—Tú que el abismo miras, mira en esta cascadadel destino del hombre la imagen retratada:salta, brilla, retumba, se abisma, se anonada;después ¿qué es de ella?

Un más allá no busques, ni á ella ni á tu suerte;joven, camina y brilla; difunde, varón fuerte,el son de tu renombre; después vendrá la muerteá anonadarte.—

Del vértigo hecho presa, cedía al parasismo;nublóseme la vista clavada en el abismo,cuando con son lejano retornóme á mi mismouna campana.

Abrí atento el oído; su palabra sonoradesde el valle me dijo:—Tú, hombre, espera y orapara que esta jornada do toda pena mora,la cumplas fuerte.

Cuán dolorosa es breve, el sepulcro su fin;más allá está tu patria, un eterno confín,y allá tormento eterno, ó el celestial festín;dirálo el Juicio.

La imagen de tu suerte contempla en la cascada:en la hoya del peñasco entera se anonada;mas por caño escondido rebrota en la llanadaformando río.

¿Lo ves que todo el valle serpentea y fecunda?Su corriente á cien villas de riquezas inunda,hasta que en el Océano con eterna y profundaunión se abisma.

Dentro de ti propio llevas un destello divino;tu patria no es la tierra; el cielo es tu destino,Dios tu océano inmenso; ¿dudas por el camino?ora y espera.—

Su eco de peña en peña quebrantándose espira;el sol la roja cúspide por vez postrera mira;el aura vespertina en las ramas suspira;cayó la tarde.»