En la partida, hablando con Sierra Nevada

Pedro Soto de Rojas (1584–1658)

Huyo de ti, porque eres poderosa,sierra, de helar al sol cuando te ofendey no de hacer la llama que me enciendeo más voraz, o menos rigurosa.

Huyo, porque entre nieves y entre rosasobre tus faldas sus venenos tiendesierpe, si no se ve, que bien se entiende,sierpe a mi voz de oreja cautelosa.

Quizá el puerto tendrá de Guadarramao sierpes no, u orejas a mi ruego,quizá su nieve aplacará mi llama,

y ya que no la aplaque en tanto fuego,pues llegaré difunto mar de fama,puerto será de mi mortal sosiego.