El huracán

Vicenta Castro Cambón (1882–1928)

EL HURACÁN

D

erribar, deshacer: ¡ese es mi afán!No sin razón se teme al huracán.Más de un ave, su nido y su polluelo,a mi paso ha rodado por el suelo.¡Ah! cerréis las ventanas y las puertas?Cerrad no más: me ensañaré en las huertas.Del árbol más coposo y más giganteyo abato la arrogancia en un instante.¡Mirad, los que cuidáis de los frutales,cómo trato a la vid y a los perales!

De mi saña no escapa ni un arbusto.Deshacer... derribar... ¡ese es mi gusto!Infeliz del transefinte retrasado:¡qué cara su demora habrá pagado!A muchos he dejado sin vivienda,y he causado de estragos en la hacienda...!Interrumpo trabajos y placeres...¡Como lloran de miedo las mujeres!...Y cómo las asustan mis zumbidos!...Me divierto imitando sus gemidos...Me voy apacigüando: estoy cansado.Es tanta la extensión que he azotado...Es suerte no sentir remordimientoante el mal que he causado en un momento.Bien puedo mi obra contemplar con calma:yo no soy como el hombre, no tengo alma.¡Bah! más mal hace un alma sin concienciay se pasa tan calma la existencia...!