A la hora de los sueños

Vicente Barrantes (1829–1898)

Aprieta el trotón el pasoal llegar al cementerio,grazna la corneja triste,ahúlla medroso el perro,la luna se envuelve en nubes,y hace la cruz el viajero;que es un crimen en los vivosel despertar a los muertos.

La campana soñolientada la hora de los sueños,bajan sobre las tumbaslas almas que van al cielo.¡Ay del indiscreto amante!¡Ay del amante indiscreto!que los muertos no perdonana quien despierta a los muertos

¿Por qué el amor es tan santo,audaz y profano siendo?¿Por qué el enlutado amantepenetra en el cementerio?-«¡Ay! porque -aquí yace Laura-»en aquella tumba leo,»y no es crimen en los vivos»el adorar a los muertos.»