Flor trasplantada

Vicente Barrantes (1829–1898)

Baladas españolas

Un pobre niño estranjeropor las calles de Trianaiba pidiendo limosnaal dulce son de su arpa;y la gente le decía:-«¡Qué mal que cantas!¡Ay! ¡en mal horaflor trasplantada!¡siglo maldito!¡siglo sin alma,que no respetani la desgracia!

Era un Enero muy frío;el Guadalquivir se helaba;y el cantador tiritandohería apenas el arpa.Limosna pido, y contestan:-«Ve noramala.»¡Ay! sí, en mal hora,flor trasplantada!¡siglo maldito!¡siglo sin alma,que no respetani la desgracia!

Por dar a su pecho alivio,y desahogo a sus ansias,el niño torna a su cantoen trémula voz helada:¡Ay, no es voz, es un suspiroque parte el alma!-Flor, que en mal horafue trasplantadadesde pensilesa tierra ingrata,solo a los vientossu aroma exhala.

»Verdes orillas del Rhin,»¡dulce patria! ¡dulce patria!»la de las rubias doncellas,»la de las tiernas baladas,»¡si yo volara a tus brazos...!»¡no tengo alas!»¡Ay! ¡en mal horaflor trasplantada!»¡siglo maldito!»¡siglo sin alma,»que así envenenas»mi triste infancia!

»A España tendí mis ojos,»porque adoro yo a la España,»con sus iglesias benditas,»con sus canciones galanas»y España, la caballera,»¡cómo me trata!»¡Ay en mal hora»flor trasplantada!»¡siglo maldito,»siglo sin alma,»que así envenenas»mi triste infancia!

»La multitud me apedrea;»arrójanme de las casas;»¡ni pan siquiera me dieron»para mojarlo con lágrimas!»¡Cristianos son, y se burlan»de la desgracia!»¡Ay! ¡en mal hora»flor trasplantada!»¡siglo maldito,»siglo sin alma,»que así envenenas»mi triste infancia!

»Muero de hambre y de frío,»lejos de ti, dulce patria,»sin el beso de mi madre,»sin su postrera mirada.»¡Ay! quizás en mi se ceben»buitres y águilas...»¡Ay, en mal hora»flor trasplantada,»que de su vida»muere en el alba,»sin que la agoste»sol de su patria!

»Vuelva a ti mi pensamiento,»vuelva a mi madre mi alma»como el eco torna al valle»volando sobre las auras.»¡Así pudiera conmigo»llevar mi arpa...!(Le insulta el puebloy el niño acaba:)-»¡siglo maldito,»siglo sin alma,»que hasta la muerte,»¡ay! acibaras!»

Vio poco después Sevillaen su barrio de Triana,el caso más lastimeroque nunca se vio en España.¡Un niño, muerto... de hambre...sobre la escarcha...!¡Ay, en mal horaflor trasplantada,que de su vidamuere en el alba,sin que la agostesol de su patria!

Pasan inviernos y otoños,tempestades y bonanzas,y el arpa nunca se pudresobre la tumba clavada;y canta, cuando en sus cuerdassuspira el aura:-«Aquí no hay flores,»que solo hay lágrimas.»¡Ay de la triste»que vino a España»a ver el colmo»de sus desgracias!»