Esposa sin desposar
Carlos quinto, rey de España,a campañaen son de guerra salió;y con él salió Gonzalo,mi regalo,el capitán que amo yo.
Es el doncel más valientede la genteque va a la lid a vencer;en lo apuesto un pino de oro,y le adorocomo nunca amó mujer.
También antaño, a la guerrade la tierradescubierta por Colón,con Cortés, -el Estremeño,-fue mi dueño,dueño de mi corazón.
A través de tierra y maressus pesaresmi voz consoló y su afán;y me oyó, y el indio bravofue ya esclavode mi bravo capitán.
Y le salvó de la tumbaen Otumbami ruego incesante a Dios;porque yo soy su ángel bueno,y en mi senoguardo el alma de los dos.
Con preseas y con galasvolvió en alasa Toledo, de su afán.-«Bella estás entre las bellas»tú con ellas,»decía mi capitán.
Pronto la ventura acabaque tornabaa resonar el clarín.Cabe las aras de Himeneel rey vienepidiendo su paladín.
Al partirse de Toledoen mi dedopuso el anillo nupcialy me regaló un secretoamuleto,en virtudes sin igual.
Y me dio de amor en arrasdoce barrasde oro fino del Perú;y diamantes muy bruñidos,y vestidosy vestidos de tisú.
Al subir a su alazanode la manome trabó en Zocodover,y con llanto que vertíame decía:-«¿Nos volveremos a ver?
-«Sí, capitán. En el alma»yo la calma»siento del que espera en Dios.»Volverás. Soy tu ángel bueno,»y en mi seno»guardo el alma de los dos.
»Cada día en mi delirio»iré un cirio»ante el Eterno a encender.»Iré a San Juan de los Reyes,»de sus leyes»la más horrible a torcer.
«A la Virgen, mi patrona,»gran corona»de oro ofrezco y de rubí,»si mi amante no me olvida,»y su vida»guarda entera para mí.»
Parte el bruto en raudo giro:-aun le miro,aun le miro descender,como torrente a los valles,por las callesque dan al Zocodover.
-Pero alégrate alma mía,que hoy el díaes tan anhelado y tan...vuelve de laurel ceñidomi querido,mi querido capitán.
Doncellitas toledanas,que ventanasy balcones inundáis,y a los bravos vencedoreslindas floresdesde la falda arrojáis;
Ved que ya a pasar aciertapor la puertapor la puerta del Cambrónel tercio real donde vieneel que tienecautivo mi corazón.
Por las chispas de su callosu caballoreconoceré entre cien.-Pasad, pasad más ligeros,caballeros,que aun mis ojos no le ven.
Brillan que parecen solesespañoleslos bravos, en confusión;pero el tercio de Gonzalo,mi regalo,más brilla... en mi corazón.
Ved al capitán Paredes:-tú no puedescompetir a mi galán.Ved al alférez Fajardo:¡qué gallardo!-pues más es mi capitán.
Los laureles de tu frente,rey valiente,Carlos quinto emperador,tu corona... ¿vale nadacomparadacon las glorias de mi amor?
A girones las banderasprisionerasel suelo besando van.Algunas habrá ganadomi adorado,mi adorado capitán.
Ya relumbran los almetes,los mosquetes...¡favor! vacilan mis pies.¡Oh! dadme la enhorabuenaque mi penaacaba:-¡su tercio es!
Allí el cabo, y el alférezPero Pérez,sus camaradas allí.-Pasad, pasad más ligeros,caballeros,que estoy ya fuera de mí.
¿Dónde mi Gonzalo, dóndese me esconde,que no le veo en mi afán?¡Ay! ¡su caballo enlutado!¡ay mi amado!¡ay mi amado capitán!
Al suspiro lastimosoel gloriosoCarlos quinto, contemplóuna flor sin tallo en tierra...-de la guerrael capitán no volvió.