Notas

Manuel del Palacio (1831–1906)

Cien sonetos

Mi buen amigo Luis: Tengo á la vistaLa respuesta que das á mi soneto,Llamándome de paso progresista;

Y por más que la crítica respeto,Debo decirte que aunque lo has leídoDe su intención no estás en el secreto.

Yo soy, querido Luis, cual siempre he sido,Demócrata, español é independiente,Ajeno á las miserias de partido.

Ni aplaudo los errores de mi gente,Ni de la muchedumbre cortesanoLe oculto la verdad que el alma siente.

No ignoro que con ello nada gano;Mas si todas las culpas se redimen,De ésta me absuelve mi criterio sano;

Que aquí, donde los vicios nos oprimen,Y donde no se llega á la fortunaMás que por la bajéza ó por el crimen,

Yo gozo en dar ladridos á la lunaY me duermo tranquilo y muy á gustoSin que manche mi cielo nube alguna.

Curado estoy de envidias y de susto,Que me han llamado á veces atrevido,Pero jamás me llamarán injusto.

He trabajado mucho y he sufrido,Y si á la libertad canto y adoro,No será porque nada le he debido.

Cual tú del pueblo la ignorancia lloro;Más tú te haces heraldo de su fuerza.Y yo me hago fiscal de su decoro.

Yo quiero como tú que el mando ejerza:Pero es cuando ilustrado y justicieroHácia el que más le adule no se tuerza.

Noble, industrioso, liberal le quiero;No hipócrita, holgazán, servil, astuto,Siendo lobo una vez, y otra cordero.

Quiero que á la razón rinda tributo,y llevar no se deje del instintoQue es solamente la razón del bruto:

Que no arme á cada paso un laberinto,Y siendo en las batallas veteranoSe avenga en los motines á ser quinto:

Que éntre en la senda del progreso humanoY puesto que sufrió la tiraníaAprenda á gobernar sin ser tirano.

¿Dices que él se gobierna? ¡Tontería!Lo desmienten conmigo en este instanteCataluña, Aragón y Andalucía.

¿Dices que cómo ha de ir hácia adelanteSi ha de tener el dulce privilegioDe darle educación cualquier danzante?

Piensa, Luis, que has escrito un sacrilegio;Antes de estudiar tú literatura,¿La hubieras enseñado en un colegio?

No se educan los pueblos en la altura;Se educan en la ley, en el trabajo,Y á veces en el hambre y la amargura.

Recuerda bien la fábula del grajo,Y piensa que el orgullo es más odiosoCuanto tiene su origen más abajo.

Por eso yo, que verle poderosoY opulento y feliz y libre ansío.Confundiendo en el suyo mi reposo;

En vez de alimentar su desvaríoAl espejo le asomo de su historia,Y le maltrato por su bien y el mio.

Hijo del pueblo soy, lo tengo á gloria;Pero ántes que el imperio de la plebeAlcance aquí su bárbara victoria,

¡Venga un diluvio, y en sus ondas lleveLa vida y la esperanza y la memoriaDe este bendito siglo diez y nueve!

Narra una antigua y popular leyendaQue hubo no sé en qué tiempo allá en BassoraUn héroe de tal rumbo y tal fachenda,

Que se cortaba en trozos á la aurora,Y completo otra vez al medio diaSe sentaba á la mesa de su mora.

Tal fué la suerte de la carta mía;Hecha pedazos la dejó tu pluma,Y áun al error entera desafía.

Tu epístola me encanta; pero en suma,Es como los abrigos de verano:Calienta alguna vez, pero no abruma.

Jamás cual pienso yo pensó el tirano;Él de la luz oculta los reflejos,Yo de las luces el camino allano.

Estacazos él dá; yo doy consejos:Y aunque haya algún cangrejo que me alabe,¿Qué tengo yo que ver con los cangrejos?

No es esa la cuestión; otra es más grave:¿Se debe coronar á la ignorancia,Ó se debe enseñar al que no sabe?

No hablemos de Sagunto y de Numancia,Ni de si tiene culpa de este atrasoNuestra tradicional intolerancia.

Lo que ha pasado ya no viene al caso;Nos hallamos enfrente de una cumbre;¿La subimos de un brinco, ó paso á paso?

¿No te dá, Luis amigo, pesadumbreVer de la libertad hacer mal usoPor falta casi siempre de costumbre?

Pues bien, Luis, evitemos el abuso;Digamos qué es ser libre al ignoranteY el error disipemos del iluso.

Decisivo y de prueba es el instante;Mas¿piensas tú que aquel es más patriotaQue pretende marchar más adelante?

¡Ay! cuando en una fecha no remotaLa prensa y la tribuna enmudecíanDe un tiranuelo ruin bajo la bota;

¿Dónde los que me agravian se escondían?Mientras yo lamentaba mis doloresEn destierros y cárceles, ¿qué hacian?

Quizás gozaban muchos los favoresDe aquella que revuelcan en el lodoVillanos hoy, si ayer aduladores.

Tú como yo lo sabes, y ante todoBueno es que esta verdad sentada quede,Ya que á decir verdades me acomodo.

Porque ¿no sabes, Luis, lo que sucede?Pues hay un malagueño que en su empeñoHasta su propia albarda me concede.

Lo he visto escrito, y me parece ua sueño;Por adornarme á mi quedar desnudo...¡Si será liberal el malagueño!

Hay otro vate, que aunque no tan rudo,En graciosa y correcta poesíaY sin valerse de disfraz ni escudo,

Dice que me compró la monarquía,Y como recompensa me prometeCruces, honra, dinero y nombradía.

¡Cruces! tengo y aguardo seis ó siete:Como que soy poeta, pobre, feo,Pródigo, solterón y ex-mozalvete.

¡Honra! Nací con ella y la poseo;Y tocante al dinero y á la gloria,Ni aquél ambicioné, ni ésta deseo.

Más que dejar mis hechos en la historia,Preferiré dejar mi nombre oscuroDe los que me han amado en la memoria.

Me sobran una lágrima y un duro;Aquella para todos los pesares,Y éste para cualquiera en un apuro.

No sé quemar incienso en más altaresQue en los de la virtud y la conciencia,Do busco inspiración á mis cantares.

Quiero la libertad, no la licencia;Quiero que á la instrucción sacando el jugoAprenda el pueblo á conocer su esencia.

No quiero de la plebe bajo el yugoLa vergonzosa libertad del roboNi la igualdad infame del verdugo.

Amo ese pueblo inteligente y proboQue vive en el trabajo y la vigiliaY aplaude las verdades sin adobo.

Que educa para el bien á su familiaY se despierta al ¡ay! de su vecino,Y en su orfandad ó su dolor le auxilia.

Ese de la razón sabe el camino;Para él la majestad y la coronaSi es hora en el reló de su destino.

Pero para esa turba retozonaQue destruye lo mismo que deseaY combate lo mismo que pregona:

Para esa la doctrina, no la tea;Luz que aclare las sombras de su menteSi allí se ha de albergar alguna idea.

En cuanto á mí, primero que la frenteAnte un ídolo doble vil ó falso,Las gradas de su trono refulgenteCambiaré por las gradas del cadalso!