A un cocuyo
1850
Dime, luz misteriosa,Que ante mis ojos vagas,Y mi interés despiertas,Y mi vigilia encantas,
¿Eres quizás del cieloLumbrera destronada,Que por la tierra míseraPeregrinando pasas?
¿Eres un genio o silfoDe nuestra virgen patria,Que de su joven vidaContienes la ígnea savia?
¿Eres de un ser queridoQuizás errante ánima,Que a demandarme vienesRecuerdos y plegarias;
O bien fulgente chispaDe las brillantes alasCon que sostiene al tristeLa célica esperanza?
No sé; mas cuando lucesHermosa a mis miradas,De tropicales nochesEn la solemne calma,
-Ya exhalación perdidaCruces la esfera diáfana,Ya cual la brisa jueguesMeciéndote en las cañas;
Ya cual diamante puroTe engastes en las palmas,Cuyo susurro imitas,Cuyo verdor esmaltas;-
Paréceme que sientoRevelación extrañaDe místicos amoresEntre tu brillo y mi alma.
Paréceme que existenSecretas concordanciasEntre el afán que ocultoY entre el fulgor que exhalas.
¡Oh, pues, lucero o silfo,Ánima o genio, lanzaMás vívidos destellosMientras mi voz te canta!
Los sones de mi ¡ira,Las chispas de tu llama,Confúndanse y circulenPor montes y sabanas,
Y suban hasta el cieloDel campo en la fragancia,Allá do las estrellasSimpáticas los llaman
¡Allá do el trono asientaEl que comprende y tasaDe toda luz la esencia,De todo afán la causa!