El recuerdo importuno

1850

¿Serás del alma eterna compañera,Tenaz memoria de veloz ventura?¿Por qué el recuerdo interminable dura,Si el bien pasó cual ráfaga ligera?

¡Tú, negro olvido, que con hambre fieraAbres ¡ay! sin cesar tu boca oscura,De glorias mil inmensa sepulturaY del dolor consolación postrera!

Si a tu vasto poder ninguno asombra,Y al orbe riges con tu cetro frío,¡Ven! que su dios mi corazón te nombra.

¡Ven y devora este fantasma impío,De pasado placer pálida sombra,De placer por venir nublo sombrío!

De la obra poética de Gertrudis Gómez de Avellaneda, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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