Sor Juana Inés de la Cruz escribió estas redondillas en un convento de la Nueva España, y las publicó en Inundación castálida (Madrid, 1689), el primer volumen de su obra que salió de la imprenta en vida suya. En los índices antiguos aparecen con un título que es más bien una descripción: arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres.
El argumento es de una limpieza casi jurídica. No dice que la acusación sea injusta y ahí lo deja: demuestra, redondilla tras redondilla, que quien acusa es quien ha creado la ocasión de lo que acusa. Diecisiete veces cierra la pinza, y cada cuarteta se sostiene sola — se pueden leer cuatro y ya está el razonamiento entero en la mano.
Diecisiete redondillas son sesenta y ocho versos octosílabos, rimados abba. La forma es la del verso ligero de su época, la de las coplas que se cantaban; usarla para una acusación en regla es parte de lo que el poema hace. Termina sin concesión: el reproche pasa de la conducta a quien la sostiene.