Árabe

Flores del destierro, 1885

Sin pompa falsa ¡oh árabe! saludoTu libertad, tu tienda y tu caballo.Como se ven desde la mar las cumbresDe la tierra, tal miro en mi memoriaMis instantes felices: sólo han sidoAquellos en que, a solas, a caballoVi el alba, salvé el riesgo, anduve el monte,Y al volver, como tú, fiero y dichosoSolté las bridas, y apuré sedientoUna escudilla de fragante leche.Los hombres, moro mío,Valen menos que el árbol que cobijaIgual a rico y pobre, menos valenQue el lomo imperial de tu caballo.Sombra da el árbol, y el caballo asiento:El hombre, como el guao,Padre a los que se acogen a su sombra.Oh, ya no viene el verso cual solíaComo un collar de rosas, o a maneraDe caballero de la buena espadaToda de luz vestida la figura:Viene ya como un buey, cansado y viejoDe halar de la pértiga en tierra seca.

De «Flores del destierro» (1885, póstumo). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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