Canto religioso

Versos libres, 1882

La fatiga y las sábanas sacudo:Cuando no se es feliz, abruma el sueñoY el sueño, tardo al infeliz, y el miedoA ver la luz que alumbra su desdichaResístense los ojos,—y pareceNo que en plumones mansos se ha dormidoSino en los brazos negros de una fiera.Al aire luminoso, como al ríoEl sediento peatón, dos labios se abren:El pecho en lo interior se encumbra y gozaComo el hogar feliz cuando recibeEn Año Nuevo a la familia amada;—¡Y brota, frente al sol, el pensamiento!

Más súbito, los ojos se oscurecen,Y el cielo, y a la frente va la manoCual militar que el pabellón saluda:Los muertos son, los muertos son, devueltosA la luz maternal: los muertos pasan.

Y sigo a mi labor, como creyenteA quien unge en la sien el sacerdoteDe rostro liso y vestiduras blancas—Practico: en el divino altar comulgoDe la Naturaleza: es mi hostia el alma humana.

De «Versos libres» (1882). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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