¡Dios las maldiga!…

Flores del destierro, 1885

¡Dios las maldiga! ¡Hay madres en el mundoQue apartan a los padres de sus hijos:Y preparan al mal sus almas blancasY les derraman el odio en los oídos!

¡Dios las maldiga! Oh, cielo, ¿no tendrásUn Dios más cruel que las maldiga más?

¡Dios las maldiga! Frívolas e impurasGuardan tal vez el cuerpo con recato,Como un vaso de Sèvres donde humeanHidras ardientes y espantosos trasgos.

¡Dios las maldiga, y si puede sepulteTodo rostro que el alma real oculte!

¡Dios las maldiga! ¡Ciegas, y sensiblesDel mundo sólo a los ligeros goces,Odian, como a un tirano, al que a sus gustosLa majestad de la pureza opone!

¡Dios las maldiga, y cuanta hacerse quieraDe las joyas de Dios aro y pulsera!

¡Dios las maldiga! ¡Untadas las mejillas,Frente y manos cubiertas de albayalde,Con la mano pintada, al justo acusanQue de su amor infecundo se deshace!

¡Dios las maldiga, y a la ruin catervaDe esclavas que el honor del hombre enerva!

¡Dios las maldiga! En las temblantes manosLos pedazos del pecho recogidos,El justo irá do la piedad lo llame,O alguien lo quiera, o se vislumbre un nido.

¡Dios las maldiga!¡Dios las maldiga! ¡Yo he visto el pechoHorrible como un cáncer animado!¡Sufre, que es bueno, y llora, amigo mío,Llora muriendo en mis cansados brazos!

¡Dios las perdone! ¿No se ve a este lloroOtro clavo en la Cruz y otro astro de oro?

De «Flores del destierro» (1885, póstumo). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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