Domingo triste
Flores del destierro, 1885
Las campanas, el sol, el cielo claroMe llenan de tristeza, y en los ojosLlevo un dolor que el verso compasivo mira,Un rebelde dolor que el verso rompeY es ¡oh mar! la gaviota pasajeraQue rumbo a Cuba va sobre tus olas!Vino a verme un amigo, y a mí mismoMe preguntó por mí; ya en mí no quedaMás que un reflejo mío, como guardaLa sal del mar la concha de la orilla.Cáscara soy de mí, que en tierra ajenaGira, a la voluntad del viento huraño,Vacía, sin fruta, desgarrada, rota.Miro a los hombres como montes; miroComo paisajes de otro mundo, el bravoCodear, el mugir, el teatro ardienteDe la vida en mi torno: Ni un gusanoEs ya más infeliz: ¡suyo es el aire,Y el lodo en que muere es suyo!Siento la coz de los caballos, sientoLas ruedas de los carros; mis pedazosPalpo: ya no soy vivo: ¡ni lo eraCuando el barco fatal levó las anclasQue me arrancaron de la tierra mía!