Flores del cielo

Versos libres, 1882

¿Flores? ¡No quiero flores! ¡Las del cieloQuisiera yo segar!¡Cruja, cual faldaDe monte roto, esta cansada vesteQue me encinta y engrilla con sus miembrosComo con sierpes, y en mi alma sacianSu hambre, y asoman a la cueva lóbregaDonde mora mi espíritu, su negraCabeza, y boca roja y sonriente!¡Caiga, como un encanto, este tejidoEnmarañado de raíces! ¡SurjanDonde mis brazos alas, y parezcaQue, al ascender por la solemne atmósfera,De mis ojos, del mundo a que van llenos,Ríos de luz sobre los hombres rueden!

Y huelguen por los húmedos jardinesBardos tibios segando florecillas.Yo, pálido de amor, de pie en las sombras,Envuelto en gigantesca vestiduraDe lumbre astral, en mi jardín, el cielo,Un ramo haré magnífico de estrellas.¡No temblará de asir la luz mi mano!

Y buscaré, donde las nubes duermen,Amada, y en su seno la más vivaLe prenderé, y esparciré las otrasPor su áurea y vaporosa cabellera.

De «Versos libres» (1882); Martí lo encabeza con dos versos de Ronsard. Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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