He vivido: me he muerto…

Versos libres, 1882

He vivido: me he muerto: y en mi andanteFosa sigo viviendo: una armaduraDel hierro montaraz del siglo octavo.Menos, sí, menos que mi rostro pesa.Al cráneo inquieto lo mantengo fijoPorque al rodar por tierra, el mar de llanto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . no asombre.Quejarme, no me quejo: es de lacayosQuejarse, y de mujeres,Y de aprendices de la trova, manosNuevas en liras viejas:—Pero vivoCual si mi ser entero en un agudoDesgarrador sollozo, se exhalara.—De tierra, a cada sol mis restos propiosRecojo, presto los apilo a rastras,A la implacable luz y a los voracesHombres, cual si vivieran los paseo:Mas si frente a la luz me fuese dadoComo en la sombra do duermo, al polvoMis disfraces echar, viérase súbitoUn cuerpo sin calor venir a tierraTal como un monte muerto que en sus propiasInanimadas faldas se derrumba.

He vivido: al deber juré mis armasY ni una vez el sol dobló las cuestasSin que mi lidia y mi victoria viere:—¡Ni hablar, ni ver, ni pensar yo quisiera!Cruzando los brazos como en nubeParda, en mortal sosiego me hundiría.De noche, cuando al sueño a sus soldadosEn el negro cuartel llama la vida,La espalda vuelvo a cuanto vive: al muroLa frente doy, y como jugo y copiaDe mis batallas en la tierra miro—¡La rubia cabellera de una niñaY la cabeza blanca de un anciano!

De «Versos libres» (1882). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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