Hijo del alma

1882

¡Tú flotas sobre todo,Hijo del alma!De la revuelta nocheLas oleadas,En mi seno desnudoDéjante al alba;Y del día la espumaTurbia y amarga,De la noche revueltaTe echa en las aguas.Guardiancillo magnánimo,La no cerradaPuerta de mi hondo espírituAmante guardas;¡Y si en la sombra ocultasBúscanme avaras,De mi calma celosas,Mis penas varias,En el umbral obscuroFiero te alzas,Y les cierran el pasoTus alas blancas!Ondas de luz y floresTrae la mañana,Y tú en las luminosasOndas cabalgas.No es, no, la luz del díaLa que me llama,Sino tus manecitasEn mi almohada.Me hablan de que estás lejos:¡Locuras me hablan!Ellos tienen tu sombra.¡Yo tengo tu alma!Ésas son cosas nuevas,Mías y extrañas.Yo sé que tus dos ojosAllá en lejanasTierras relampaguean,Y en las doradasOlas de aire que batenMi frente pálida,Pudiera con mi mano,Cual si haz segaraDe estrellas, segar hacesDe tus miradas:¡Tú flotas sobre todo,Hijo del alma!

De «Ismaelillo» (1882), dedicado a su hijo. Texto de dominio público (Wikisource).

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