Luz de luna

Versos libres, 1882

Esplendía su rostro; por los hombrosRubias guedejas le colgaban; eraUna caricia su sonrisa: eraCiego de nacimiento: parecíaQue veía: tras los párpados calladosComo un lago tranquilo, el alma exentaDel horror que en el mundo ven los ojos,Sus apacibles aguas deslizaba:Tras los párpados blancos se veíanAves de plata, estrellas voladoras,En unas grutas pálidas los besosRisueños disputándose la entrada,Y en el dorso de cisnes navegandoDel cielo fiel los pensamientos puros.

Como una rama en flor, al sosegadoRío silvestre que hacia el mar camina,Una afable mujer se asomó al ciego:Tembló, encendióse, se cubrió de rosas,Y las pálidas manos del amanteBesó cien veces, y llenó con ellas:En la misma guirnalda entrelazadosPasan los dos la generosa vida:Tan grandes son las flores que a su sombraSuelen dormir la prolongada siesta.

Cual quien enfrena a un potro que husmeandoCampo y batalla, en el portal sujetoMira, como quien muerde, al amo duro,Así, rebelde a veces, tras sus ojosEl pobre ciego el alma sujetaba.—¡Oh, si vieras!—los necios le decíanQue no han visto en sus almas—¡oh, si vierasCuando sobre los trigos requemados,Su ejército de rayos el sol lanza,Cómo chispean, cómo relucen, cómo,Asta al aire, el hinchado campamentoLos cascos mueve y el plumón lustrosos!¡Si vieras cómo el mar, roto y negruzcoVuelca al barco infeliz, y encumbra al fuerte;Si vieses, infeliz, cómo la TierraCuando la Luna llena la ilumina,Desposada parece que en los airesBuscando va, con planta perezosa,La casa florecida de su amado!—¡Ha de ser, ha de ser como quien tocaLa cabeza de un niño!

—Calla, ciego.

Es como asir en una flor la vida.De súbito vio el ciego.—Esta que esplende,Dijéronle, es la Luna. ¡Mira, miraQué mar de luz! ¡Abismos, ruinas, cuevas,Todo por ella casto y blando luceComo de noche el pecho de las tórtolas!—¿Nada más?—dijo el ciego, y retornandoA su amada celosa los ya abiertosOjos, besóle la temblante manoHumildemente, y díjole:—No es nueva,Para el que sabe amar, la luz de luna.

De «Versos libres» (1882). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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