Mi caballero

1882

Por los mañanasMi pequeñueloMe despertabaCon un gran beso.Puesto a horcajadasSobre mi pecho,Bridas forjabaCon mis cabellos.Ebrio él de gozo,De gozo yo ebrio,Me espoleabaMi caballero:¡Qué suave espuelaSus dos pies frescos!;¡Cómo reíaMi jinetuelo!Y yo besabaSus pies pequeños,¡Dos pies que cabenEn sólo un beso!

De «Ismaelillo» (1882), dedicado a su hijo. Texto de dominio público (Wikisource).

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