Noche de mayo

Versos libres, 1882

Con un astro la tierra se ilumina;Con el perfume de una flor se llenanLos ámbitos inmensos. Como vaga,Misteriosa envoltura, una luz tenueNaturaleza encubre, y una imagenMisma del linde en que se acaba brotaEntre el humano batallar. ¡Silencio!¡En el color, oscuridad! ¡EnciendeEl sol al pueblo bullicioso y brillaLa blanca luz de luna! En los ojosLa imagen va, porque si fuera buscanDel vaso herido la admirable esencia,En haz de aromas a los ojos surge;Y si al peso del párpado obedecen,¡Como flor que al plegar las alas pliegaConsigo su perfume, en el solemneTemplo interior como lamento tristeLa pálida figura se levanta!¡Divino oficio! El Universo entero,Su forma sin perder, cobra la formaDe la mujer amada, y el esposoAusente, el cielo póstumo adivinaPor el casto dolor purificado.

Título de Gonzalo de Quesada («Noche de mayo» en algunas ediciones). De «Versos libres» (1882). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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