Sólo el afán…

Flores del destierro, 1885

Sólo el afán de un náufrago podría,Lejos el cielo y hondo el mar;A un alma sin amor, que en el tumultoDe rostro en rostro, por su tarda amanteEn vano inquiere, y lívida jadea:¡Yo sé, madre sin hijos, la torturaDe vuestro corazón! ¡Yo sé del tristeSediento, y del hambriento, y del que llevaUn muerto en las entrañas! Oigo el aire,Suplico en alta voz, desesperadoGimo, a la sorda sombra pido un beso.De mí no sé. Me olvido. Me recogeLa desesperación. ¡Y entre los brazosDel hambre, a tanto el plato me despierto!Yo sé que de las rosasHolladas al morir brota un gemido;Yo he visto el alma pálida que surgeDe la yerba que troncha el casco duroCual lágrima con alas: yo padezcoDe aquel dolor del agua cristalinaQue el sol ardiente desdeñoso consume.Sé de mis náuseas mortales, y el deseoDe vaciar de una vez el pecho ansioso,Como en la mesa el bebedor cansadoVuelca la copa del inútil vino.

De «Flores del destierro» (1885, póstumo). Texto cotejado con las Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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