Versos sencillos, IV
1891
Yo visitaré anhelanteLos rincones donde a solasEstuvimos yo y mi amanteRetozando con las olas.
Solos los dos estuvimos,Solos, con la compañíaDe dos pájaros que vimosMeterse en la gruta umbría.
Y ella, clavando los ojos,En la pareja ligera,Deshizo los lirios rojosQue le dio la jardinera.
La madreselva olorosaCogió con sus manos ella,Y una madama graciosa,Y un jazmín como una estrella.
Yo quise, diestro y galán,Abrirle su quitasol;Y ella me dijo: "¡Qué afán!¡Si hoy me gusta ver el Sol!".
"Nunca más altos he vistoEstos nobles robledales:Aquí debe estar el CristoPorque están las catedrales."
"Ya sé dónde ha de venirMi niña a la comunión;De blanco la he de vestirCon un gran sombrero alón."
Después, del calor al peso,Entramos por el camino,Y nos dábamos un besoEn cuanto sonaba un trino.
¡Volveré, cual quien no existeAl lago mudo y helado:Clavaré la quilla triste:Posaré el remo callado!