Versos sencillos, XVII
1891
Es rubia: el cabello sueltoDa más luz al ojo moro:Voy, desde entonces, envueltoEn un torbellino de oro.
La abeja estival que zumbaMás ágil por la flor nueva,No dice, como antes, "tumba";"Eva" dice: todo es "Eva".
Bajo, en lo oscuro, al temidoRaudal de la catarata;¡Y brilla el iris, tendidoSobre las hojas de plata!
Miro, ceñudo, la agrestePompa del monte irritado:¡Y en el alma azul celesteBrota un jacinto rosado!
Voy, por el bosque, a paseoA la laguna vecina;Y entre las ramas la veo,Y por el agua camina.
La serpiente del jardínSilba, escupe, y se resbalaPor su agujero: el clarínMe tiende, trinando, el ala.
¡Arpa soy, salterio soyDonde vibra el Universo;Vengo del sol, y al sol voy;Soy el amor: soy el verso!