Primera impresión de Granada

1846

Dejadme que embebido y extático respirelas auras de este ameno y espléndido pensil.Dejadme que perdido bajo su sombra gire;dejadme entre los brazos del Dauro y del Genil.Dejadme en esa alfombra mullida de verdura,cercado de ese ambiente de aromas y frescura,al borde de estas fuentes de tazas de marfil.Dejadme en este alcázar labrado con encajes,debajo de este cielo de límpidos celajes,encima de estas torres ganadas a Boabdil.

Dejadme de Granada en medio el paraísodo el alma siento henchida de poesía ya:dejadme hasta que llegue mi término precisoy un canto digno de ella la entonaré quizá.Sí, quiero en esta tierra mi lápida mortuoria;¡Granada!… tú el santuario de la española gloria:tu sierra es blanca tienda que el pabellón te da,tus muros son el cerco de un gran jarrón de flores,tu vega un chal morisco bordado de colores,tus torres son palmeras en que prendido está.

¡Salve, oh ciudad en donde el alba nacey donde el sol poniente se reclina:donde la niebla en perlas se deshacey las perlas en plata cristalina;donde la gloria entre laureles yacey cuya inmensa antorcha te ilumina;santuario del honor, de la fe escudo,sacrosanta ciudad, yo te saludo!

De la obra poética de José Zorrilla, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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