Misterio

1873

Si tu alma pura es un brocheque para abrirse a la vidaquiere la calma adormecidade las sombras de la noche;

Si buscas como un abrigolo más tranquilo y espeso,para que tu alma y tu besose encuentren sólo conmigo;

Y si temiendo en tus huellastestigos de tus amores,no quieres ver más que flores,más que montañas y estrellas;

Yo sé muchas grutas, y unadonde podrás en tu anhelo,ver un pedazo de cielocuando aparezca la luna.

Donde a tu tímido oídono llegarán otros sonesque las tranquilas cancionesde algún ruiseñor perdido.

Donde a tu mágico acentoy estremecido y de hinojos,veré abrirse ante mis ojoslos mundos del sentimiento.

Y donde tu alma y la mía,como una sola estrechadas,se adormirán embriagdasde amor y melancolía.

Ven a esta gruta y en ellayo te daré mis desvelos,hasta que se hunda en los cielosla luz de la última estrella.

Y antes que el ave tempranasu alegre vuelo levantey entre los álamos cantela vuelta de la mañana.

Yo te volveré al abrigode tu estancia encantadora,donde el recuerdo de esa horavendrás a soñar conmigo...

Mientras que yo en el excesode la pasión que me inspirasiré a soñar que me miras,e iré a soñar que te beso.

De la obra poética de Manuel Acuña, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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