A unos ojos

1846

Más dulces habéis de ser,si me volvéis a mirar,porque es malicia, a mi ver,siendo fuente de placer,causarme tanto pesar.

De seso me tiene ajenoel que en suerte tan crüelsea ese mirar serenosólo para mí veneno,siendo para otros miel.

Si crüeles os mostráis,porque no queréis que os quiera,fieros por demás estáis,pues si amándoos, me matáis,si no os amara, muriera.

Si amando os puedo ofender,venganza podéis tomar,porque es fuerza os haga verque o no os dejo de querer,o me acabáis de matar.

Si es la venganza medidapor mi amor, a tal rigorel alma siento rendida,porque es muy poco una vidapara vengar tanto amor.

Porque con él igualdadguardar ningún otro puede;es tanta su intensidad,que pienso ¡ay de mí! que excedevuestra misma crüeldad.

¡Son, por Dios, crudos azaresque me dén vuestros desdenesciento a ciento los pesares,pudiendo darme a millares,sin los pesares, los bienes!

Y me es doblado tormentoy el dolor más importuno,el ver que mostráis contentoen ser crudos para uno,siendo blandos para ciento.

Y es injusto por demásque tengáis, ojos serenos,a los que, de amor ajenos,os aman menos, en mas,y a mí que amo más, en menos.

Y es, a la par que mortal,vuestro lánguido desdén¡tan dulce... tan celestial!...que siempre reviste el malcon las lisonjas del bien.

¡Oh, si vuestra luz queridapara alivio de mi suertefuese mi bella homicida!¡Quién no cambiara su vidapor tan dulcísima muerte!

Y sólo de angustias lleno,me es más que todo crüel,el que ese mirar sereno,sea para mí veneno,siendo para todos miel.

De la obra poética de Ramón de Campoamor, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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