Tu boca

1846

Para formar tan hermosaesa boca angelical,hubo competencia igualentre el clavel y la rosa,la púrpura y el coral.

Mintiendo sombras del bien,en ella el mal se divisa,por lo que juntos se venya la apacible sonrisa,ya el enojoso desdén.

Y en los senos abrasadosengendra con doble holganza,o con tormentos doblados,cada risa una esperanza,cada desdén mil cuidados.

Cual las conchas orientalesen tu boca, y por vencerlasmuestra en riquezas iguales,cuando desdena, corales,y cuando sonríe, perlas.

Y si con sombras de biental vez el mal se divisa,es porque en ella se venguardar la miel de su risalas flechas de su desdén.

Si a mí su rigor alcanza,al ver su hermosura, sienteel corazón doble holganza;y aunque un desdén me atormente,déme una risa esperanza.

¡Bien haya la dulce boca,que sólo sus frescos labiosel aura pasando toca;que haciendo el ámbar agravios,su miel a gustar provoca!

¡Oh, bien haya cuando ufanadando enojos a la rosa,muestra su cerco de grana,fresca como la mañana,como el azahar olorosa!

Y si acaso dulcementesuelta plácida congojas,ya es el rumor del ambiente,ya el susurro de las hojas,ya el murmurar de la fuente.

Si alegres sones respira,las aves del prado encanta;y si a vencerlas aspira,con las que gimen, suspira;con las que gorjean, canta.

Tu miel, aroma y colores,rinde en amante oblación,flor, ante cuyos primores,mustias é inútiles floreslas flores del valle son.

El néctar mas regaladodeja que de amores locobeba en tu labio abrasado;para una abeja es sobradolo que para muchas poco.

¡Mas ah! que vertiendo quejas,me esquivas tu dulce miel;en vano de una te alejassi ves que miles de abejaspoblando van el verjel.

¡Ay de la rosa encarnada,que en su seno de carmínniega a una abeja la entrada!Tantas la acosan al fin,que queda sin miel, y ajada.

¡Ay de las cándidas flores,si alzan su capullo tiernodel estío a los ardores!¡Ay del panal, si el inviernolo hiela con sus rigores!

Dame los gustos sin tasa,pues ves que el sol estivallas tiernas flores abrasa;mira que amarga el panalcuando de sazón se pasa.

Ríndete a mí placentera:no te rinda con agraviosde abejas la turba fiera:que herir esos dulces labiosherirme en el alma fuera.

De ese tesoro las llavesdame, y sus dones ardienteslibaré en besos süaves,sin que lo canten las aves,ni lo murmuren las fuentes.

De la obra poética de Ramón de Campoamor, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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