A ella

1895

Semejas esculpida en el más finohielo de cumbre sonrojado al besodel sol, y tienes ánimo travieso,y eres embriagadora como el vino.

Y mientras: no imitaste al peregrinoque cruza un monte de penoso acceso,y párase a escuchar con embelesoun pájaro que canta en el camino.

Obrando tú como rapaz avieso,correspondiste con la trampa del trino,por ver mi pluma y torturarme preso.

No así al viandante que se vuelve a un pinoy párase a escuchar con embelesoun pájaro que canta en el camino.

De la obra poética de Salvador Díaz Mirón, a partir de la transcripción de Wikisource en español.

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